IoT, el nuevo aliado para luchar contra el cambio climático

Atrás quedaron los tiempos en los que se negaba el cambio climático, y el reciclaje era el único gesto que podíamos hacer para combatir el calentamiento global.

La nueva conciencia sobre los estragos causados por el ser humano en el planeta, así como de la importancia de conservar la Tierra (si no queremos emigrar pronto a otro planeta) aunada al constante avance y desarrollo de la tecnología logra que en el campo de las energías renovables y las utilities (servicios colectivos tales como agua, electricidad…) la eficiencia y competitividad alcancen niveles espectaculares.

Esta eficiencia y competitividad son tangibles en todos los niveles de la industria energética (producción, distribución, usuario…), así como en los distintos tipos de energías (solar, eólica, termosolar…), y son ya numerosos los países que están orientando su consumo energético a las renovables.

Alcanzando los objetivos del 2020 gracias al IoT

Estados como Suecia, Bulgaria, Estonia, Finlandia, e Italia han sido los primeros en alcanzar los retos marcados para el 2020, y otros como México e India ya obtienen energía más barata que aquella procedente de combustibles fósiles o nuclear. Y esto solo es el principio; las energías renovables acabarán siendo más baratas que el carbón, entre otras. En 60 países del mundo ya lo son.

Pero esta optimización de la producción, gestión y consumo no sería posible sin una conjunción de las renovables con las nuevas tecnologías (en concreto, gracias al desarrollo del IoT) y una nueva mentalidad de los usuarios.

Si bien todas las tecnologías que trae consigo la transformación digital brindan grandes mejoras para el sector de las renovables (predicción de comportamientos futuros gracias a big data, medidores y redes eléctricas inteligentes, entre otras), el IoT es una de estas tecnologías que más impacto está teniendo.

Generación y consumo inteligentes

Así pues, el IoT no sólo en la generación de la energía tiene aplicaciones (permite cruzar numerosos tipos de datos de generadores, satélites, etc. y lidiar así con uno de los mayores problemas de las renovables; la intermitencia), sino que en su consumo también presenta numerosas ventajas.

Por un lado, el Internet de las cosas en ciudades, edificios, y hogares permite una mayor eficiencia en el consumo de energía. Ciudades inteligentes, con hospitales inteligentes, industria inteligente, tráfico y transporte inteligente… funcionan por ende con energía inteligente, y redes eléctricas inteligentes. Además, para mantener todos estos elementos interconectados y sincronizados, el IoT es clave.

Imagen: Universidad Tecnológica Nacional

Toda esta red de interconexión se traduce, por ejemplo, en sistemas de climatización que se ajustan automáticamente al número de personas presentes en una habitación, a sus características, al tipo de prendas que llevan; en sistemas de iluminación automática, en el control remoto de electrodomésticos… Esta red, controlada y adaptada a nuestras necesidades, redunda en un mayor ahorro energético. Y es que la diferencia de ahorro entre un edificio clase A (los más eficientes) frente a un edificio de clase G es del 80%. Ya solo las ventanas inteligentes, desarrolladas por la Universidad de Princeton y controladas por smartphone, logran economizar un 40% de energía.

Startups y autoabastecimiento, claves en la transición energética

Un cambio en la mentalidad del consumidor ha sido otro de los factores que ha acelerado este auge de las energías renovables frente a las fósiles; el usuario ya no acude a grandes empresas energéticas, sino que prefiere abastecerse a través de startups y el autoabastecimiento. Así, se calcula que en el 2040 el 24% de la electricidad en Australia será generada por los ciudadanos en sus propias casas, equipadas con paneles solares.

Las startups energéticas son un factor más que están propiciando la transición hacia una energía inteligente y respetuosa con el medio ambiente. No en vano se caracterizan por ofrecer energías limpias, eficiencia energética, digitalización, y servicios personalizados al cliente en tiempo real, cuyas necesidades se convierten en el núcleo de toda actividad.

Imagen: GE Reports

Opower es una de estas startups. La compañía opera con algoritmos para realizar el reconocimiento de patrones a partir de datos, que posteriormente aplicarán a las utilities para aportar valor al usuario. Opower, que fue adquirida por Oracle en el 2016, tiene como lema motivar al cliente en todo el mundo para que gaste menos energía.

Además del IoT, hay otras tecnologías que están favoreciendo esta transición energética hacia sistemas más limpios e inteligentes:

  • Sistemas de almacenamiento: Incluso con sistemas de producción de energía, sin un buen sistema de almacenamiento, los usuarios seguirían dependiendo de los servicios públicos para asegurarse el abastecimiento de electricidad. Contar con baterías ofrece asimismo la posibilidad de vender a otros usuarios.
  • Inteligencia Artificial: Gracias a la AI, se pueden observar resultados previos para mejorar decisiones futuras. Esto será clave para la optimización de billones de aparatos conectados. Sin embargo, para que la AI sea plenamente efectiva, requiere de una gran cantidad de datos de calidad, así como de transparencia y fiabilidad en las decisiones que tome. Esta tecnología permite, además, el desarrollo de programas para evitar la pobreza energética. A través de la predicción de las necesidades energéticas de un determinado colectivo, y del precio de la energía, entre otros factores, es capaz de señalar si se tendrá suficiente dinero para afrontar el consumo, o por el contrario hay que solicitar ayudas sociales.
  • Blockchain: la tecnología blockchain permite realizar interacciones y transacciones en la economía digitalizada de hoy en día, facilitando un entorno seguro, fomentando la transparencia y la confianza (a través de la ejecución de determinados procesos), y generando multitud de datos, la gasolina de la AI.

En resumen, la interoperabilidad, conectividad, automatización y eficiencia que se logran gracias al IoT y otras tecnologías permiten a la industria energética y de utilities ser más flexible, ecológica, y ágil, así como facilitar la transición energética, y un ajuste remoto y automático de los sistemas.

En Intelygenz, conscientes de la proyección de la aplicación de las nuevas tecnologías en el campo de las energías renovables, ya impulsamos la organización del EnergyTech Spain, con el objetivo de crear un ecosistema con los principales actores en el sector, desde el cual generar debate y lanzar propuestas disruptivas e innovadoras. La segunda edición de este 2017 tendrá lugar el próximo octubre, y promete ser todo un generador no sólo de energías, sino de sinergias.

Lo que está claro es que el petróleo podría perder muy pronto su calificativo de “oro negro” en detrimento del big data, el petróleo del s.XXI libre de malos humos.

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